Historia del Café-Teatro La Campana de los Perdidos

Un grupo de amigos, pertenecientes en su gran mayoría a la desaparecida Tuna del Distrito de la Universidad de Zaragoza, deciden abrir un local donde poder reunirse y a la vez reunir a la gente que, como ellos, tuviesen unas aficiones comunes como son el vivir la noche y el amor por la música. A principios del año 1989 encuentran un local en lamentable estado de conservación con un cartel que rezaba “Plátanos González”. Tras comprobar que el sótano del local disponía de una escalera que podría servir como salida de emergencia, deciden transformarlo y hacerlo “habitable”. Tras unos meses de rigurosa rehabilitación respetando hasta donde se pudo las paredes y bóvedas originales y dotando al local de una decoración sobria, de estilo medieval y con mobiliario adecuado a la época, abre sus puertas como tal y por primera vez el 5 de octubre de 1989 con el fin de promover la amistad entre sus clientes y, entre trago y trago, entonar o escuchar buena música. En este afán por promover los pequeños espacios culturales que dan un toque diferente a nuestra ciudad comienzan, allá por el año 1996 a organizar conciertos y diversos recitales de una manera continuada.
En la actualidad La Campana de los Perdidos organiza desde finales de octubre -superadas las fiestas del Pilar zaragozanas- hasta principios de julio, es decir, lo que es el “curso académico” y de forma ininterrumpida este  programa de actividades:

Jueves, viernes y sábados: Música en vivo tanto de canción de autor como grupos.

Domingos matinales: Sesiones infantiles de cuentos, poesía, magia, marionetas.... Este curso se van a hacer meses temáticos para enseñar a los niños teatro, taller de papiroflexia, de cuentos, etc., para que participen más.

Domingos tardes: Los primeros domingos de mes tendremos música clásica en vivo para dar cabida a jóvenes intérpretes. Los últimos domingos de mes serán para el Jazz en vivo, y para el resto de domingos cuentos, teatro, poesía, etc.

Esta faceta convierte este lugar en un sitio casi único en Zaragoza, amén por supuesto de los sitios “institucionales” ya que ningún establecimiento apuesta de una manera continua por esta fórmula para llamar a su clientela. Esto convierte a La Campana de los Perdidos en un centro de reunión de escritores, bohemios y otras hierbas, amantes de la noche y, como no, de “lo perdido”.
La Campana de los Perdidos abre sus puertas todos los días excepto los lunes y martes a partir de las nueve de la tarde y dispone de dos plantas, en la planta calle la música que se oye es en su mayoría nacional, en el sótano, donde se celebran los conciertos, la música es más sorpresiva pudiendo escucharse una gran variedad de música clásica, bandas sonoras o copla española.

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